La resistencia aerodinámica de un vehículo es la fuerza que se opone a su movimiento a través del aire y está determinada por diversos factores, entre ellos la forma del vehículo, su superficie frontal y el coeficiente de resistencia aerodinámica (Cd). Esta influye directamente en las prestaciones, el consumo de combustible y las emisiones.
Para determinarla, se utilizan dos enfoques principales: los ensayos en túnel de viento y las simulaciones de dinámica de fluidos computacional (CFD).
En el túnel de viento, el vehículo o un modelo a escala se somete a un flujo de aire controlado, midiendo las fuerzas aerodinámicas reales. Las simulaciones CFD, en cambio, utilizan software avanzado para modelar digitalmente el flujo de aire alrededor del vehículo, lo que permite analizar su comportamiento aerodinámico en diferentes condiciones y reducir los costes de los ensayos físicos. Ambos métodos son complementarios y fundamentales para optimizar el diseño aerodinámico de un vehículo moderno.


