En el diseño de componentes fabricados con materiales compuestos, la optimización es un aspecto fundamental por diversos motivos.
En primer lugar, los materiales utilizados tienen un elevado coste unitario. La tecnología de fabricación más extendida —el laminado manual con curado en autoclave— implica tiempos de producción y, por tanto, costes directamente proporcionales a la cantidad de material empleado. Reducir dicha cantidad permite, por consiguiente, disminuir el coste del componente.
En muchos casos, los materiales compuestos se utilizan en aplicaciones en las que es fundamental minimizar el peso del componente y, al mismo tiempo, cumplir los requisitos de resistencia y rigidez. Por ello, la optimización del dimensionamiento del laminado resulta imprescindible.
Por estos motivos, se recurre ampliamente al análisis por elementos finitos (FEM) para desarrollar diseños que ofrezcan altas prestaciones y sean económicamente viables.
La tecnología de fabricación actual mediante hand lay-up es un proceso manual que requiere un estudio de viabilidad exhaustivo, con el fin de garantizar que las capas de material compuesto puedan colocarse efectivamente sobre el molde, respetando los métodos de aplicación y las orientaciones de las fibras de refuerzo definidos durante la fase de dimensionamiento.










